Hans Christian Andersen
-Sí, es una canción para las niñas muy pequeñas -aseguró tía Malle-. Yo, con la mejor voluntad del mundo, no puedo seguir este «¡Baila, baila, muñequita mía!» -Pero la pequeña Amalia si la seguía; sólo tenía 3
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Hans Christian Andersen
-Sí, es una canción para las niñas muy pequeñas -aseguró tía Malle-. Yo, con la mejor voluntad del mundo, no puedo seguir este «¡Baila, baila, muñequita mía!» -Pero la pequeña Amalia si la seguía; sólo tenía 3
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Un zapatero, sin que fuera su culpa, había llegado a tal pobreza que al final no le quedaba más que el cuero necesario para un par de zapatos. Así que al anochecer, hizo los cortes para los zapatos que haría
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Un cierto niño había sido sacado de su cuna por unos duendes, y sustituido por otro que tenía una larga barba y unos ojos mirones, y quien no hacía más que comer y beber, acostado en su cuna. En su
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Había una vez una pobre joven sirvienta, que era muy industriosa y limpia, y barría la casa todos los días, y vaciaba todo lo recogido en un montón al frente de la puerta.
Una mañana justo cuando iba para su
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Valles y colinas no vienen juntos, pero los hijos de los hombres sí, buenos y malos. De este modo un zapatero y un sastre se encontraron uno con el otro en sus viajes. El sastre era un pequeño y bien
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