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Las aventuras de Tomi Orejas y el aquila Juanco

Un atractivo relato de un niño y sus aventuras y aprendizajes con su perro y un nuevo amigo el Aguila

Tomi es un niño de 8 años que vive con sus papas en una bella cabaña, en las afueras de la ciudad.Tiene además dos hermanitos más pequeños y su papá Andrés y su mamá Ana son personas muy sencillas y muy buenas. Tomi como todo niño no tiene grandes preocupaciones más allá de comer, dormir y lo fundamental jugar.

Como viven en un lugar muy tranquilo y donde hay mucha paz, su vida y sus juegos son muy pacíficos por lo tanto, su vida transcurre más o menos igual todos los días.

Una mañana Tomi se levanta como siempre para ir a la escuela, pero en el momento de partir su mamá le dice:

Tomi es mejor que no te vayas el tiempo se puso muy feo de golpe y de un momento a otro va a llover y te mojarás, quédate en casa y juega con tus hermanos.

La mamá de Tomi tenía razón pocos minutos después un gran temporal se presentó con viento, lluvia y hasta rayos cayeron.

Pero tan rápido como vino se fue y a media mañana el sol comenzó a brillar nuevamente, lo que le permitió a Tomi salir a caminar por el bosque acompañado de su perro llamado Orejas.

Iban los dos caminando y saltando las ramas que el mal tiempo había tirado, cuando de pronto ve que Orejas se acerca ladrando a un bulto oscuro que estaba tirado en el suelo.

Orejasssssss….Orejasssssss………gritó Tomi mientras corría para ver que era.

Al acercarse Tomi le dice :
No toques, no hagas nada Orejas, no ves que es un pichón de águila que se cayó de su nido con la tormenta y se lastimó.

Tomi lo toma entre sus brazos y se va rápidamente hacia su casa con Orejas corriendo y ladrando detrás de él.

Y mientras camina va pensando en donde esconder al pequeño pichón para que sus papas no lo vean. El temor de Tomi es que sus padres no le permitan tenerlo.

De pronto Tomi recuerda que a los fondos de su casa hay una cueva pequeña donde vive la liebre Tomasa.

¡Ya está!, piensa Tomi esa es la solución y se va directamente a la cueva y le explica todo a Tomasa, diciéndole:

Tomasa vengo a pedirte permiso para esconder a este pichón de águila que se ha caído del nido y está lastimado y todavía no sabe volar. ¿Qué me respondes Tomasa?

Está bien, dice Tomasa, no hay problema se puede quedar, pero eso sí me tienes que prometer que apenas se cure te la llevarás.

Sí por supuesto Tomasa así lo haré muchas gracias.
Y diciendo esto Tomi deposita el águila sobre la alfombra que Tomasa tenía en su cueva.
Ahora debo ir a casa dice Tomi apresurándose.

¡No!. Espera un momento, dice Tomasa, aún no me has dicho su nombre. Tomi la mira sorprendido y dice :
Pero………….es qué no se cuál es su nombre….. y se queda pensando hasta que de pronto le dice: Y si la llamamos Juanco?……..como tu digas dice Tomasa.

Tomi se va a su casa acompañado por Orejas quien camina a su lado muy callado pensando en el lío que se había metido su amo.

Tomi visita a Juanco todos los días llevándole alimentos y curando sus heridas con mucho cariño y vive con gran entusiasmo la recuperación de Juanco a medida que los días transcurren.

Pero los que están muy preocupados son los papas de Tomi al ver todos los días a un águila enorme volar muy cerca de su casa como buscando algo.

Cada día la ven posarse en la copa del frondoso árbol que cubre el jardín y desde allí ven como el águila mira hacia todos lados como tratando de encontrar algo. Y así todos los días.

Tomi ajeno a todo esta preocupación que viven sus padres, comprueba con alegría y orgullo como su mascota fue progresando día a día hasta poder valerse por sí misma.

Una tarde Tomi sale de la casa de Tomasa junto con Orejas, pensando con pena que ya no podía quedarse más con Juanco y que lo tenía que llevar a su nido.

Pensando en todo esto Tomi no se dió cuenta que la mamá águila había comenzado a volar cerca de él y lo más grave que su papa asustado había tomado una escopeta para dispararle temiendo que lo atacase.

Orejas que estaba muy atento a todo comienza a ladrar desesperadamente hasta que Tomi se da cuenta de lo que está sucediendo y comienza a gritar.

¡Papá, papaaaaaá…. noooo, nooooo dispares que es la mamá de Juanco.
El papá asombrado se detuvo y le dice: ¡Qué es lo que está pasando me lo puedes explicar ya!

Tomi entre temeroso y avergonzado le explica a su padre todo lo ocurrido y le pide perdón por no habérselo dicho antes.
El papá entonces muy enternecido por la actitud de su hijo lo abraza fuertemente y le dice:

Mira Tomi esto te tiene que servir de lección para que aprendas que siempre tienes que decir la verdad a tus padres.
Nosotros te amamos por sobre todas las cosas y como padres deseamos lo mejor para ti, como guiarte, comprenderte, ayudarte y algo muy importante protegerte.

Y eso es lo que estaba haciendo yo, protegerte. Y al no saber la verdad podía haber lastimado al águila pensando que te que quería hacer daño. Me comprendes Tomi?

Si papá y te pido disculpas por lo que hecho, te prometo que ahora sí diré siempre la verdad.
Con tu explicación comprendí cuanto me aman y eso es muy importante para mi.

Y entonces papá Andrés y Tomi fueron a buscar a Juanco quien recuperado totalmente comenzaba a volar.
Al soltarlo se reunió rápidamente con su madre y juntos se fueron a su hogar.
Pero antes de irse las dos volaron en círculo varias veces alrededor de papá Andrés y de Tomi agradeciendo toda la ayuda. Y luego vieron como las dos se perdían en el azul del cielo.

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