La golondrina dorada
Era una tarde lluviosa de septiembre -como ahora-. Cuando conocí por primera vez a un hombre muy grande y muy fuerte, que se sentó al lado mío en el autobús. No parecía ser de la ciudad, por lo que me aventuré a presentarme, ansiosa de saber que cosas interesantes podría contarme.
Su nombre, ya no lo recuerdo pero si me ha quedado en la memoria su cálido apretón de manos al presentarse y nuestra conversación de las golondrinas que se posaban en los cables para empezar su viaje hacia África. ¿Alguna vez han escuchado su gorjeo suave y agradable? Es una verdadera obra musical.
Escuchándolas ahora, recuerdo la historia que este hombre de Mongolia me contó:
Existía en el reino de Mongolia un terrible pájaro llamado Jan-Gard, que iracundo llamó a su sierva, la avispa y le dijo:
-Quiero que vueles a la tierra y me averigües quién tiene ahí la sangre más sabrosa. ¡Pero ten cuidado de no decirle a nadie quién te ha enviado!
La avispa, un tanto temerosa de la furia de su amo voló por toda la tierra, e iba probando la sangre de todos los que en ella vivían, no se le escapó ni uno solo, hasta que por fin decidió emprender su vuelo de regreso a donde se encontraba su pájaro-rey, el pájaro Jan-Gard.
En el camino, se encontró con una golondrina…
- Avispa ¿De dónde vienes y a dónde vas? – Preguntó la golondrina a la avispa – respóndeme enseguida.
La avispa, asustada pensaba “Ay, me va a comer, me va a comer. Mejor será que le diga mi secreto” y le contestó:
- Te lo contaré porque no quiero acabar en tu estómago… me ha enviado el gran pájaro-rey, el magnífico Jan-Gard, para que investigue quién en este mundo tiene la sangre más sabrosa. Las he probado absolutamente todas y estoy convencida de que la más rica de todas es la sangre humana.
La golondrina al instante comprendió cual era la intención del pájaro-rey y de la desgracia para las mujeres y hombres que habitaban la Tierra, así que de un tirón… ¡le arrancó la lengua a la avispa!.
Luego volaron juntas hasta donde se encontraba el pájaro-rey, Jan-Gard, quien esperaba ya impaciente lo que le diría la avispa; pero aquella… no pudo más que inclinarse y zumbar: biss, biss…
Muy enfadado el pájaro-rey gritó: ¡HABLA! ¡Dime lo que has averiguado! Y la avispa zumbó con más fuerza. Entonces desesperado el pájaro-rey le preguntó a la golondrina:
- Dime golondrina ¿tú entiendes lo que quiere decir la avispa?
A lo que la inteligente golondrina contestó:
- Dice que la sangre más sabrosa de la tierra es la de la serpiente.
Así que desde entonces se ve siempre a una serpiente en el pico del pájaro-rey. Y hombres y mujeres en agradecimiento a la golondrina, la convirtieron en su pájaro preferido. Por eso cada vez que una golondrina hace nido en su tejado, saben que trae felicidad a su casa. Desde entonces, la golondrina vive cerca de los humanos y dicen que se acerca tanto a nosotros, rozando a veces nuestras ropas con sus alas, porque quiere recordarnos el bien que ella nos hizo.

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