Toño y la sirena
(Mercedes Huertas Giol)
A Toño le han regalado una red para que pueda pescar, a la orilla de la playa.
Muy ilusionado se fue el domingo a probarla y empezó a echarla, pero por el momento sólo sacaba del mar, algas y algún pequeño pescado, el cual devolvÃa al mar para que pudiera crecer.
Después de varias horas, cogió algo que brillaba en la red, y con cuidado lo sacó para ver que era.
Con gran sorpresa vio una orquÃdea de sal cristalizada, y contentó pensó que se la regalarÃa a su madre, y le darÃa una gran alegrÃa.
Pensando en lo que habÃa encontrado, se sentó en una piedra, que salÃa del mar a descansar. De pronto oyó una voz a sus espaldas, se volvió y vió la sonrisa de una hermosa niña sirena que le dijo:
-Veo que has encontrado mi flor de cristal. La habÃa perdido y estaba disgustada, ya que todas las sirenas tenemos una, que nos regaló nuestro Rey Neptuno.-
Entonces Toño se dio cuenta que era una sirena niña, y le dijo:
- Yo querÃa regalársela a mi madre.-
La sirena le contestó:
- Yo puedo traerte del fondo del mar un buen regalo para tu madre, si me das mi orquÃdea.-
Toño sin pensarlo dos veces, se la dio, y la sirena con una gran sonrisa la cogió y se fue hacia el fondo del mar. El niño pensó, igual ya no vuelve, pero claro, si la flor es de ella, él no podÃa quitársela. Terminaba de pensar en esto, cuando salió la sirena con una gran concha, ¡era una ostra! La sirena le dijo:
- Cuando tu madre la abra, verás como le gusta, pues tiene una bonita perla.-
Se dieron las gracias mutuamente. La sirena se hundió en el mar y Toño, se fue muy feliz, pensando cuando le contara a su madre la aventura, y la sorpresa tan bonita que le iba a dar. ¡Estaba feliz!
Cuento extraido de la página:
http://www.waece.org/cuentoscortos/CUENTOSCORTOS/

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