<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?> <rss
version="2.0"
xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
><channel><title>Cuentos Infantiles - Cuentos de hadas, fabulas de esopo para niños y cuentos fantasticos! &#187; blancanieves</title> <atom:link href="http://miscuentosinfantiles.com/tag/blancanieves/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" /><link>http://miscuentosinfantiles.com</link> <description>Cuentos Infantiles - Encuentra Cuentos de hadas, fabulas de esopo para niños y cuentos fantasticos!</description> <lastBuildDate>Fri, 03 Jun 2011 16:02:12 +0000</lastBuildDate> <language>en</language> <sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod> <sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency> <generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator> <item><title>Blancanieves y los 7 enanitos</title><link>http://miscuentosinfantiles.com/cuentos-clasicos/blancanieves-y-los-7-enanitos/</link> <comments>http://miscuentosinfantiles.com/cuentos-clasicos/blancanieves-y-los-7-enanitos/#comments</comments> <pubDate>Tue, 21 Oct 2008 15:42:46 +0000</pubDate> <dc:creator>admin</dc:creator> <category><![CDATA[Cuentos Clasicos]]></category> <category><![CDATA[7 enanitos]]></category> <category><![CDATA[blancanieves]]></category><guid
isPermaLink="false">http://miscuentosinfantiles.com/cuentos-clasicos/blancanieves-y-los-7-enanitos.html</guid> <description><![CDATA[<div
id=HOTWordsTxt name=HOTWordsTxt><div
style="padding-top:5px;padding-right:0px;padding-bottom:5px;padding-left:0px;;"></div><p>Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una venta-na con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con</p>&#8230;</div>]]></description> <content:encoded><![CDATA[<div
id=HOTWordsTxt name=HOTWordsTxt><div
style="padding-top:5px;padding-right:0px;padding-bottom:5px;padding-left:0px;;"> <iframe
style="height:25px !important; border:0px solid gray !important; overflow:hidden !important; width:550px !important;" frameborder="0" scrolling="no" allowTransparency="true"
src="http://www.linksalpha.com/social?blog=Cuentos+Infantiles+-+Cuentos+de+hadas%2C+fabulas+de+esopo+para+ni%C3%B1os+y+cuentos+fantasticos%21&link=http%3A%2F%2Fmiscuentosinfantiles.com%2Fcuentos-clasicos%2Fblancanieves-y-los-7-enanitos%2F&title=Blancanieves+y+los+7+enanitos&desc=Hab%C3%ADa+una+vez%2C+en+pleno+invierno%2C+una+reina+que+se+dedicaba+a+la+costura+sentada+cerca+de+una+venta-na+con+marco+de+%C3%A9bano+negro.+Los+copos+de+nieve+ca%C3%ADan+del+cielo+como+plumones.+Mirando+nevar+se+p&fc=333333&fs=arial&fblname=like&fblref=facebook&fbllang=en_US&fblshow=1&fbsbutton=1&fbsctr=0&fbslang=en&fbsendbutton=1&twbutton=1&twlang=en&twmention=&twrelated1=&twrelated2=&twctr=0&lnkdshow=noshow&lnkdctr=1&buzzbutton=1&buzzlang=en&buzzctr=1&diggbutton=1&diggctr=1&stblbutton=1&stblctr=1&g1button=1&g1ctr=1&g1lang=en-US"> </iframe></div><p>Había una vez, en pleno invierno, una reina que se dedicaba a la costura sentada cerca de una venta-na con marco de ébano negro. Los copos de nieve caían del cielo como plumones. Mirando nevar se pinchó un dedo con su aguja y tres gotas de sangre cayeron en la nieve. Como el efecto que hacía el rojo sobre la blanca nieve era tan bello, la reina se dijo.<br
/> -¡Ojalá tuviera una niña tan blanca como la nie-ve, tan roja como la sangre y tan negra como la madera de ébano!</p><p><span
id="more-3"></span></p><p>Poco después tuvo una niñita que era tan blanca como la nieve, tan encarnada como la sangre y cuyos cabellos eran tan negros como el ébano.<br
/> Por todo eso fue llamada Blancanieves. Y al na-cer la niña, la reina murió.<br
/> Un año más tarde el rey tomó otra esposa. Era una mujer bella pero orgullosa y arrogante, y no po-día soportar que nadie la superara en belleza. Tenía un espejo maravilloso y cuando se ponía frente a él, mirándose le preguntaba:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> Entonces el espejo respondía:<br
/> La Reina es la más hermosa de esta región.<br
/> Ella quedaba satisfecha pues sabía que su espejo siempre decía la verdad.<br
/> Pero Blancanieves crecía y embellecía cada vez más; cuando alcanzó los siete años era tan bella co-mo la clara luz del día y aún más linda que la reina.<br
/> Ocurrió que un día cuando le preguntó al espejo:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> el espejo respondió:<br
/> La Reina es la hermosa de este lugar,<br
/> pero la linda Blancanieves lo es mucho más.<br
/> Entonces la reina tuvo miedo y se puso amarilla y verde de envidia. A partir de ese momento, cuando veía a Blancanieves el corazón le daba un vuelco en el pecho, tal era el odio que sentía por la niña. Y su envidia y su orgullo crecían cada día más, como una mala hierba, de tal modo que no encontraba reposo, ni de día ni de noche.<br
/> Entonces hizo llamar a un cazador y le dijo:<br
/> -Lleva esa niña al bosque; no quiero que aparez-ca más ante mis ojos. La matarás y me traerás sus pulmones y su hígado como prueba.<br
/> El cazador obedeció y se la llevó, pero cuando quiso atravesar el corazón de Blancanieves, la niña se puso a llorar y exclamó:<br
/> -¡Mi buen cazador, no me mates!; correré hacia el bosque espeso y no volveré nunca más.<br
/> Como era tan linda el cazador tuvo piedad y di-jo:<br
/> -¡Corre, pues, mi pobre niña!<br
/> Pensaba, sin embargo, que las fieras pronto la devorarían. No obstante, no tener que matarla fue para él como si le quitaran un peso del corazón. Un cerdito venía saltando; el cazador lo mató, extrajo sus pulmones y su hígado y los llevó a la reina como prueba de que había cumplido su misión. El cocine-ro los cocinó con sal y la mala mujer los comió cre-yendo comer los pulmones y el hígado de Blancanieves.<br
/> Por su parte, la pobre niña se encontraba en medio de los grandes bosques, abandonada por todos y con tal miedo que todas las hojas de los árbo-les la asustaban. No tenía idea de cómo arreglárselas y entonces corrió y corrió sobre guijarros filosos y a través de las zarzas. Los animales salvajes se cruza-ban con ella pero no le hacían ningún daño. Corrió hasta la caída de la tarde; entonces vio una casita a la que entró para descansar. En la cabañita todo era pequeño, pero tan lindo y limpio como se pueda imaginar. Había una mesita pequeña con un mantel blanco y sobre él siete platitos, cada uno con su pe-queña cuchara, más siete cuchillos, siete tenedores y siete vasos, todos pequeños. A lo largo de la pared estaban dispuestas, una junto a la otra, siete camitas cubiertas con sábanas blancas como la nieve. Como tenía mucha hambre y mucha sed, Blancanieves co-mió trozos de legumbres y de pan de cada platito y bebió una gota de vino de cada vasito. Luego se sin-tió muy cansada y se quiso acostar en una de las ca-mas. Pero ninguna era de su medida; una era demasiado larga, otra un poco corta, hasta que fi-nalmente la séptima le vino bien. Se acostó, se en-comendó a Dios y se durmió.<br
/> Cuando cayó la noche volvieron los dueños de casa; eran siete enanos que excavaban y extraían metal en las montañas. Encendieron sus siete faro-litos y vieron que alguien había venido, pues las co-sas no estaban en el orden en que las habían dejado. El primero dijo:<br
/> -¿Quién se sentó en mi sillita?<br
/> El segundo:<br
/> -¿Quién comió en mi platito?<br
/> El tercero:<br
/> -¿Quién comió de mi pan?<br
/> El cuarto:<br
/> -¿Quién comió de mis legumbres?<br
/> El quinto.<br
/> -¿Quién pinchó con mi tenedor?<br
/> El sexto:<br
/> -¿Quién cortó con mi cuchillo?<br
/> El séptimo:<br
/> -¿Quién bebió en mi vaso?<br
/> Luego el primero pasó su vista alrededor y vio una pequeña arruga en su cama y dijo:<br
/> -¿Quién anduvo en mi lecho?<br
/> Los otros acudieron y exclamaron:<br
/> -¡Alguien se ha acostado en el mío también! Mi-rando en el suyo, el séptimo descubrió a Blancanie-ves, acostada y dormida. Llamó a los otros, que se precipitaron con exclamaciones de asombro. Enton-ces fueron a buscar sus siete farolitos para alumbrar a Blancanieves.<br
/> -¡Oh, mi Dios -exclamaron- qué bella es esta ni-ña!<br
/> Y sintieron una alegría tan grande que no la des-pertaron y la dejaron proseguir su sueño. El séptimo enano se acostó una hora con cada uno de sus com-pañeros y así pasó la noche.<br
/> Al amanecer, Blancanieves despertó y viendo a los siete enanos tuvo miedo. Pero ellos se mostraron amables y le preguntaron.<br
/> -¿Cómo te llamas?<br
/> -Me llamo Blancanieves -respondió ella.<br
/> -¿Como llegaste hasta nuestra casa?<br
/> Entonces ella les contó que su madrastra había querido matarla pero el cazador había tenido piedad de ella permitiéndole correr durante todo el día hasta encontrar la casita.<br
/> Los enanos le dijeron:<br
/> -Si quieres hacer la tarea de la casa, cocinar, ha-cer las camas, lavar, coser y tejer y si tienes todo en orden y bien limpio puedes quedarte con nosotros; no te faltará nada.<br
/> -Sí -respondió Blancanieves- acepto de todo co-razón. Y se quedó con ellos.<br
/> Blancanieves tuvo la casa en orden. Por las ma-ñanas los enanos partían hacia las montañas, donde buscaban los minerales y el oro, y regresaban por la noche. Para ese entonces la comida estaba lista.<br
/> Durante todo el día la niña permanecía sola; los buenos enanos la previnieron:<br
/> -¡Cuídate de tu madrastra; pronto sabrá que estás aquí! ¡No dejes entrar a nadie!<br
/> La reina, una vez que comió los que creía que eran los pulmones y el hígado de Blancanieves, se creyó de nuevo la principal y la más bella de todas las mujeres. Se puso ante el espejo y dijo:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> Entonces el espejo respondió.<br
/> Pero, pasando los bosques,<br
/> en la casa de los enanos,<br
/> la linda Blancanieves lo es mucho más.<br
/> La Reina es la más hermosa de este lugar<br
/> La reina quedó aterrorizada pues sabía que el es-pejo no mentía nunca. Se dio cuenta de que el caza-dor la había engañado y de que Blancanieves vivía. Reflexionó y buscó un nuevo modo de deshacerse de ella pues hasta que no fuera la más bella de la re-gión la envidia no le daría tregua ni reposo. Cuando finalmente urdió un plan se pintó la cara, se vistió como una vieja buhonera y quedó totalmente irre-conocible.<br
/> Así disfrazada atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos, golpeó a la puerta y gritó:<br
/> -¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo!<br
/> Blancanieves miró por la ventana y dijo:<br
/> -Buen día, buena mujer. ¿Qué vende usted?<br
/> -Una excelente mercadería -respondió-; cintas de todos colores.<br
/> La vieja sacó una trenzada en seda multicolor, y Blancanieves pensó:<br
/> -Bien puedo dejar entrar a esta buena mujer.<br
/> Corrió el cerrojo para permitirle el paso y poder comprar esa linda cinta.<br
/> -¡Niña -dijo la vieja- qué mal te has puesto esa cinta! Acércate que te la arreglo como se debe.<br
/> Blancanieves, que no desconfiaba, se colocó delante de ella para que le arreglara el lazo. Pero rápi-damente la vieja lo oprimió tan fuerte que Blancanieves perdió el aliento y cayó como muerta.<br
/> -Y bien -dijo la vieja-, dejaste de ser la más bella. Y se fue.<br
/> Poco después, a la noche, los siete enanos regre-saron a la casa y se asustaron mucho al ver a Blanca-nieves en el suelo, inmóvil. La levantaron y descubrieron el lazo que la oprimía. Lo cortaron y Blancanieves comenzó a respirar y a reanimarse po-co a poco.<br
/> Cuando los enanos supieron lo que había pasado dijeron:<br
/> -La vieja vendedora no era otra que la malvada reina. ¡Ten mucho cuidado y no dejes entrar a nadie cuando no estamos cerca!<br
/> Cuando la reina volvió a su casa se puso frente al espejo y preguntó:<br
/> ¡Espejito, espejito, de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> Entonces, como la vez anterior, respondió:<br
/> La Reina es la más hermosa de este lugar,<br
/> Pero pasando los bosques,<br
/> en la casa de los enanos,<br
/> la linda Blancanieves lo es mucho más.<br
/> Cuando oyó estas palabras toda la sangre le aflu-yó al corazón. El terror la invadió, pues era claro que Blancanieves había recobrado la vida.<br
/> -Pero ahora -dijo ella- voy a inventar algo que te hará perecer.<br
/> Y con la ayuda de sortilegios, en los que era ex-perta, fabricó un peine envenenado. Luego se disfra-zó tomando el aspecto de otra vieja. Así vestida atravesó las siete montañas y llegó a la casa de los siete enanos. Golpeó a la puerta y gritó:<br
/> -¡Vendo buena mercadería! ¡Vendo! ¡Vendo!<br
/> Blancanieves miró desde adentro y dijo:<br
/> -Sigue tu camino; no puedo dejar entrar a nadie.<br
/> -Al menos podrás mirar -dijo la vieja, sacando el peine envenenado y levantándolo en el aire.<br
/> Tanto le gustó a la niña que se dejó seducir y abrió la puerta. Cuando se pusieron de acuerdo so-bre la compra la vieja le dilo:<br
/> -Ahora te voy a peinar como corresponde.<br
/> La pobre Blancanieves, que nunca pensaba mal, dejó hacer a la vieja pero apenas ésta le había puesto el peine en los cabellos el veneno hizo su efecto y la pequeña cayó sin conocimiento.<br
/> -¡Oh, prodigio de belleza -dijo la mala mujer-ahora sí que acabé contigo!<br
/> Por suerte la noche llegó pronto trayendo a los enanos con ella. Cuando vieron a Blancanieves en el suelo, como muerta, sospecharon enseguida de la madrastra. Examinaron a la niña y encontraron el peine envenenado. Apenas lo retiraron, Blancanieves volvió en sí y les contó lo que había sucedido. En-tonces le advirtieron una vez más que debería cui-darse y no abrir la puerta a nadie.<br
/> En cuanto llegó a su casa la reina se colocó frente al espejo y dijo:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> Y el espejito, respondió nuevamente:<br
/> La Reina es la más hermosa de este lugar.<br
/> Pero pasando los bosques,<br
/> en la casa de los enanos,<br
/> la linda Blancanieves lo es mucho más.<br
/> La reina al oír hablar al espejo de ese modo, se estremeció y tembló de cólera.<br
/> -Es necesario que Blancanieves muera -exclamó-aunque me cueste la vida a mí misma.<br
/> Se dirigió entonces a una habitación escondida y solitaria a la que nadie podía entrar y fabricó una manzana envenenada. Exteriormente parecía buena, blanca y roja y tan bien hecha que tentaba a quien la veía; pero apenas se comía un trocito sobrevenía la muerte. Cuando la manzana estuvo pronta, se pintó la cara, se disfrazó de campesina y atravesó las siete montañas hasta llegar a la casa de los siete enanos.<br
/> Golpeó. Blancanieves sacó la cabeza por la ven-tana y dijo:<br
/> -No puedo dejar entrar a nadie; los enanos me lo han prohibido.<br
/> -No es nada -dijo la campesina- me voy a librar de mis manzanas. Toma, te voy a dar una.<br
/> -No-dijo Blancanieves -tampoco debo aceptar nada.<br
/> -¿Ternes que esté envenenada? -dijo la vieja-; mi-ra, corto la manzana en dos partes; tú comerás la parte roja y yo la blanca.<br
/> La manzana estaba tan ingeniosamente hecha que solamente la parte roja contenía veneno. La be-lla manzana tentaba a Blancanieves y cuando vio a la campesina comer no pudo resistir más, estiró la ma-no y tomó la mitad envenenada. Apenas tuvo un trozo en la boca, cayó muerta.<br
/> Entonces la vieja la examinó con mirada horri-ble, rió muy fuerte y dijo.<br
/> -Blanca como la nieve, roja como la sangre, ne-gra como el ébano. ¡Esta vez los enanos no podrán reanimarte!<br
/> Vuelta a su casa interrogó al espejo:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación!<br
/> ¿Quién es la más hermosa de esta región? Y el espejo finalmente respondió. La Reina es la más hermosa de esta región.<br
/> Entonces su corazón envidioso encontró repo-so, si es que los corazones envidiosos pueden en-contrar alguna vez reposo.<br
/> A la noche, al volver a la casa, los enanitos en-contraron a Blancanieves tendida en el suelo sin que un solo aliento escapara de su boca: estaba muerta. La levantaron, buscaron alguna cosa envenenada, aflojaron sus lazos, le peinaron los cabellos, la lava-ron con agua y con vino pelo todo esto no sirvió de nada: la querida niña estaba muerta y siguió están-dolo.<br
/> La pusieron en una parihuela. se sentaron junto a ella y durante tres días lloraron. Luego quisieron enterrarla pero ella estaba tan fresca como una per-sona viva y mantenía aún sus mejillas sonrosadas.<br
/> Los enanos se dijeron:<br
/> -No podemos ponerla bajo la negra tierra. E hi-cieron un ataúd de vidrio para que se la pudiera ver desde todos los ángulos, la pusieron adentro e inscribieron su nombre en letras de oro proclamando que era hija de un rey. Luego expusieron el ataúd en la montaña. Uno de ellos permanecería siempre a su lado para cuidarla. Los animales también vinieron a llorarla: primero un mochuelo, luego un cuervo y más tarde una palomita.<br
/> Blancanieves permaneció mucho tiempo en el ataúd sin descomponerse; al contrario, parecía dor-mir, ya que siempre estaba blanca como la nieve, roja como la sangre y sus cabellos eran negros como el ébano.<br
/> Ocurrió una vez que el hijo de un rey llegó, por azar, al bosque y fue a casa de los enanos a pasar la noche. En la montaña vio el ataúd con la hermosa Blancanieves en su interior y leyó lo que estaba es-crito en letras de oro.<br
/> Entonces dijo a los enanos:<br
/> -Dénme ese ataúd; les daré lo que quieran a cambio.<br
/> -No lo daríamos por todo el oro del mundo -respondieron los enanos.<br
/> -En ese caso -replicó el príncipe- regálenmelo pues no puedo vivir sin ver a Blancanieves. La hon-raré, la estimaré como a lo que más quiero en el mundo.<br
/> Al oírlo hablar de este modo los enanos tuvieron piedad de él y le dieron el ataúd. El príncipe lo hizo llevar sobre las espaldas de sus servidores, pero su-cedió que éstos tropezaron contra un arbusto y co-mo consecuencia del sacudón el trozo de manzana envenenada que Blancanieves aún conservaba en su garganta fue despedido hacia afuera. Poco después abrió los ojos, levantó la tapa del ataúd y se irguió, resucitada.<br
/> -¡Oh, Dios!, ¿dónde estoy? -exclamó.<br
/> -Estás a mi lado -le dijo el príncipe lleno de ale-gría.<br
/> Le contó lo que había pasado y le dijo:<br
/> -Te amo como a nadie en el mundo; ven conmi-go al castillo de mi padre; serás mi mujer.<br
/> Entonces Blancanieves comenzó a sentir cariño por él y se preparó la boda con gran pompa y mag-nificencia.<br
/> También fue invitada a la fiesta la madrastra criminal de Blancanieves. Después de vestirse con sus hermosos trajes fue ante el espejo y preguntó:<br
/> ¡Espejito, espejito de mi habitación! ¿Quién es la más hermosa de esta región?<br
/> El espejo respondió:<br
/> La Reina es la más hermosa de este lugar. Pero la joven Reina lo es mucho más.<br
/> Entonces la mala mujer lanzó un juramento y tuvo tanto, tanto miedo, que no supo qué hacer. Al principio no quería ir de ningún modo a la boda. Pero no encontró reposo hasta no ver a la joven reina.<br
/> Al entrar reconoció a Blancanieves y la angustia y el espanto que le produjo el descubrimiento la de-jaron clavada al piso sin poder moverse.<br
/> Pero ya habían puesto zapatos de hierro sobre carbones encendidos y luego los colocaron delante de ella con tenazas. Se obligó a la bruja a entrar en esos zapatos incandescentes y a bailar hasta que le llegara la muerte.</p></div><div
id="st0000000001" class="st-taf"><script src="http://taf.socialtwist.com:80/taf/js/shoppr.core.js?id=0000000001"></script><img
style="border:0;margin:0;padding:0;" src="http://miscuentosinfantiles.com/images/invitaamigos.png"
onmouseout="hideHoverMap(this)" onmouseover="showHoverMap(this, '0000000001', 'http%3A%2F%2Fmiscuentosinfantiles.com%2Fcuentos-clasicos%2Fblancanieves-y-los-7-enanitos%2F', 'Blancanieves+y+los+7+enanitos')" onclick="cw(this, {id:'0000000001',link: 'http%3A%2F%2Fmiscuentosinfantiles.com%2Fcuentos-clasicos%2Fblancanieves-y-los-7-enanitos%2F', title: '+Blancanieves+y+los+7+enanitos+' })" title="cuentos clasicos   cuentos infantiles, cuentos de hadas, fabulas de esopo" alt="cuentos clasicos   cuentos infantiles, cuentos de hadas, fabulas de esopo" /></div>]]></content:encoded> <wfw:commentRss>http://miscuentosinfantiles.com/cuentos-clasicos/blancanieves-y-los-7-enanitos/feed/</wfw:commentRss> <slash:comments>0</slash:comments> </item> </channel> </rss>
<!-- Performance optimized by W3 Total Cache. Learn more: http://www.w3-edge.com/wordpress-plugins/

Minified using disk: basic
Page Caching using disk: basic

Served from: miscuentosinfantiles.com @ 2012-02-08 18:11:53 -->
